no es un blog ni tampoco un tumblelog
por Jordi Soler
Si lo he entendido bien, un formato que combine blog y tumblelog (entradas largas con entradas cortas) y que tenga un diseño más al uso y menos minimalista.
Pasen pues a la que será a partir de ahora nuestra nueva morada (provisional o definitiva, qué más da).
Posts programados para las doce. Como antaño.
Así pues, ya llevamos unos días trabajando desde Tumblr. Estilo minimalista, como prometí, posts breves, más bien lanzando ideas inconcretas sobre temas muy definidos y algo abstractos, conjunto (vagamente) heterogéneo.
La pregunta sería: ¿les gusta? ¿prefieren el estilo blog tradicional? ¿echan de menos los textos largos y divagar sobre cualquier cosa? ¿seguimos arriesgando en este formato?
Dudas, dudas…
Como siempre, el pueblo es soberano.
(y no, Alex, esto no tiene nada que ver con mi experimento bloguero del Facebook…)
Vayan pasando y vomiten sus puntuaciones. ¿Hasta qué pantalla han llegado? ¿En cuántos movimientos? No me mientan…
Vale la pena dedicarle unos minutos al enlace del título. Según la definición:
En las matemáticas, hay una serie de pruebas espurias de contradicción obvia. Aunque las pruebas son defectuosas, los errores, usualmente de diseño, resultan sutiles por comparación. Estas falacias normalmente se consideran meras curiosidades, pero pueden ser utilizadas para demostrar la importancia del rigor en las matemáticas.
Si sienten debilidad por las ciencias, se lo pasaran pipa leyendo las demostraciones e intentando encontrar el fallo antes de leer la solución. No es nada fácil, aviso.
Y, en plan más filosófico, me lleva a pensar que si incluso con las ciencias exactas se pueden falsear los datos llegando a contradicciones tan obvias como que 1 = 2, ¿qué no se podrá hacer en cuestiones meramente subjetivas? ¿Cuántas pruebas se pueden tergiversar de manera subliminal para conseguir llegar a un punto completamente opuesto al que se debería?
Interesante enlace para cualquier aspirante a cometer un desfalco empresarial de nivel. Si se consigue hacer cuadrar las cuentas mediante alguna de estas reglas y hacer que los demás traguen sin rechistar que donde debería haber un millón ahora no hay nada… Científicamente demostrado, oigan.

La degeneración del rock desde su época dorada hasta la era moderna.
¿Cómo saber que el grupo sociológico con el que llevas identificándote desde tu más tierna infancia ha caducado? Cuando se convierte en un juego de Playstation, sin duda.
Me pregunto cuál será el proceso evolutivo que seguirá la manzana de Apple, por ejemplo, hasta llegar a un estado similar. ¿Cuándo dejará de ser cool la informática? ¿El día en que un androide diseñado por Google sea tu mejor -y único- amigo y decidas romper con él por sabelotodo?

Tantas ansias que tienen algunos de ser diferentes y cuando lo logran se mueren por ser aceptados en el pelotón, por volver a formar parte de la manada. En eso consiste la vida para muchos: una lucha constante por intentar destacar dentro de un grupo en el que uno se quiere sentir perfectamente integrado. Riesgos los justos. Originales pero sin pasarse. No sea que nos acabemos convirtiendo en aquello que tanto ansiábamos…
De todas formas, en un mundo que ha visto tanto y en el que tantos han llevado su locura al exceso, cualquiera puede convertirse en un Jason Pollock sin demasiado esfuerzo.
Término acuñado por Sigmund Freud en 1917, basado en el trabajo previo del antropólogo británico Ernest Crawley. Describe la forma en la que nuestros sentimientos negativos a veces se dirigen a las personas que más se nos parecen, mientras nos enorgullecemos de las “pequeñas diferencias” que nos distinguen de ellos.
Inevitablemente me da por pensar en las aficiones rivales de los equipos de fútbol, a las que un amigo mío llama “mismo perro con distinto collar”. También se refiere, supongo, a los eternos enfrentamientos padres-hijos y a las diatribas de los políticos. En general, abarca cualquier debate o discusión en el que las posturas enfrentadas se muestren irreconciliables y en las que los debatientes no son capaces de ver la propia obsesión reflejada en los ojos de su antagonista.
Ahora que todo el mundo pone de vuelta y media al Economist por sus polémicos artículos, quiero recuperar éste, dedicado a la evolución del universo bloguero. Atención a estas frases:
Este debate viene produciéndose de un tiempo a esta parte en los medios tecnológicos. Existe la sensación de que Twitter, Flickr y Facebook han usurpado el trono a la blogosfera y que las bitácoras están perdiendo peso en las comunidades virtuales. Ciertamente, uno se tomará la molestia de leer las largas entregas de un blog sólo si el contenido es de alta calidad o si la persona que lo escribe tiene la suficiente solvencia. Las demás bitácoras personales al final se convierten, en el mejor de los casos, en simples comunidades de amigos que vienen a pasar el rato sin importarles demasiado los textos escritos por el propietario de la página. Si éste es el devenir lógico de la mayoría de los blogs, lo natural es que al final los miembros de estas comunidades interactúen de forma distinta, y servicios como Twitter se lleven a las audiencias. Hay gurús como Enrique Dans que opinan justamente lo contrario, pero claro, en su caso se trata de alguien que indirectamente se gana la vida con el medio y además entraría en el grupo de blogueros que tienen el suficiente peso como para atraer a las masas aun prescindiendo de los comentarios.
La forma más sencilla de saber si esta teoría es cierta pasa por analizar sus propias actividades online: ¿comentan ahora más en el Facebook que en los blogs tradicionales? Si es así es que, como diría Bob Dylan, The Times They Are A-Changin’.
NOTA FINAL: queda para otro día el debate sobre qué es bloguear. Lean al respecto esta ilustrativa entrada del más pionero de todos, Dave Winer, y vean qué ejemplos pone de “excelentes muestras de blogueo”.

4occhi, diseño italiano para gente con cuatro ojos.
“Nosotros en la Iglesia de Google creemos que el motor de búsqueda Google es lo más cerca que la humanidad ha estado de vivir la experiencia de un Dios real (tal y como se le define típicamente). Creemos que hay muchas más pruebas a favor de la divinidad de Google que las que existen para otros dioses más tradicionales.”
En efecto, tienen nueve pruebas que demuestran que Google es Dios.
…yo pensaba que lo mío con Google era obsesión, pero esta página claramente certifica que siempre habrá alguien que puede llegar más lejos si se lo propone. A su lado, los de la iglesia de Maradona son unos vulgares aprendices.